De las múltiples Karlas que se revuelcan ahí dentro

Siempre he pensado que se debe hacer las cosas bien solo porque uno lo considera correcto. Hace poco conversaba con un profesor sobre la diferencia entre moral, valores, ética y cómo eso nos configuraba social y culturalmente. Hace ya un buen tiempo decidí divorciarme de toda creencia religiosa y desde ese momento he tenido que hacerme cargo de mis actos sola, sin cura que me absuelva ni rezos que me prometan salvación (por decir algo).

Esta semana he tenido que lidiar con tres de mis demonios: “la desquiciada, la egoísta y la sentimental” y han estado dejando estragos en mi pobre cuerpo agotado de tanto controlar sus ataques sorpresa.

Han entrado en una rutina odiosa donde una de ellas despierta una necesidad en mí y, las otras dos, se coluden para boicotear cualquier posibilidad de realización. Es extenuante, es demandante y sobre todo, desestabiliza a cualquiera.

Cosas tan sencillas como que tu ex aparezca y te siga en twitter, que tu amor platónico te deje en el olvido, que te pretendan hombres comprometidos, que te sientas sola y quieras tener alguien que te de un abrazo y te acune un rato porque lo necesitas. Que sientas que todos tus proyectos van demasiado bien para ser cierto pero que te falta el acompañante ideal… el “agregado”.

Nunca había sentido la necesidad de la compañía de alguien pero esta semana he querido tener con quien hablar, a quien abrazar, con quien reírme y de quien ser confidente… tengo amigos, claro que los tengo, mujeres en su mayoría… maravillosas mujeres que cuento con los dedos de una mano y queda espacio para poner a mi hermana entre ellas pero no es eso lo que quiero, no ahora, no con todo este carnaval de demonios en mi interior.

He tenido una sensación que no logro identificar que comenzó ayer y ha permanecido hasta ahora: El corazón se me sale, siento el cosquilleo de la adrenalina, mi cuerpo se tensa y no tengo idea qué es lo que significa. Será eso lo que la gente llama presentimiento? será que por primera vez llevo un buen tiempo sola por decisión propia? será que estoy estresada? será que estoy paranoica? Ni idea. No quiero saberlo, no hasta que no sienta que puedo manejarlo/me.

Lo cierto es que a todos nos atacan demonios, los melancólicos, los pesimistas, los vividores, los lujuriosos, los traidores, los mentirosos, los juguetones, los temerarios… El tema está en que la triada salga medianamente equilibrada… juntar por ejemplo al desquiciado con el iracundo y el vengativo difícilmente puede ser bueno o al sentimental con el tímido y el pesimista… qué se yo. Esta tirada de tres me salió difícil y solo quiero que se vaya pronto…. Creo que mis demonios cambian de turno los domingos por la noche y, si estoy en lo correcto, solo estoy a 24 horas de volver a mi centro lejos de los besos furtivos, las dudas las inconsecuencias y los deseos reprimidos.

Me alegro que hoy se cambie la hora, así sufriré 60 minutos menos.

¿Querer o amar?

-“Te amo” – dijo el principito…
-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.
-“No es lo mismo” – respondió él…”Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

-“Ya entendí” – dijo la rosa.
-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.

 

No te enamores… (Martha Rivera-Garrido)

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe…
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias.Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMAS se regresa.