Prácticas pedagógicas y docentes indecentes

Hace exactamente una semana tuve una conversación poco grata con una compañera de trabajo que, además de ser una colega, la considero una buena amiga. Fue una conversación desagradable y poco productiva, me sentí atacada y me dolió…

Al parecer ella y otro profesor más se sintieron mal porque dos cursos que, justamente son de sus jefaturas, tuvieron malas reacciones con ellos, fueron irrespetuosos y les contestaron de mala forma. Entiendo que eso no es para nada agradable pero, creer que eso es producto de mis prácticas pedagógicas me parece insólito.

Los chicos dijeron que “la única profesora que se merecía el respeto de ellos era yo porque yo los trataba bien, no como el resto de los profesores que los insultaba y los maltrataba” Ok, analicemos (es lo que estuve haciendo durante todos estos días)

Los chicos no debieron decir eso, no corresponde ni es forma de responderle a ningún otro ser humano. Todos nos debemos respeto solo por que sí, ellos no tienen ninguna autoridad para decidir a quién respeta y quién no pero…

No deja de ser verdad que los profesores y muchos adultos que trabajan en este establecimiento hacen la vista gorda de lo que a los chicos les sucede, tienen formas que alejan a los estudiantes de ellos y tienden a ridiculizar a los chicos (adolescentes que por naturaleza son contestadores, enojones y rencorosos)

No espero que todo el mundo quiera formar lazos con los estudiantes pero al menos espero que los profesores lo hagan. Entiendo que no todo el mundo puede tener la misma visión que yo y eso es respetable, pero pucha que da rabia cuando las personas culpan a mis prácticas pedagógicas de la respuesta de los chicos cuando lo que debieran hacer es mirar cómo abordan ellos a esos chicos y qué es lo que hacen para establecer relaciones armoniosas con cada curso por complejo que sea. Soy profesora de matemática y solamente por eso me presento ante mis estudiantes entendiendo que varios van a odiarme antes que los salude o me presente… no voy a empeorar esa carga descalificando, además, a los chicos… no es mi estilo, no son mis formas, no reflejan mi visión de ejercer la docencia.

No estoy diciendo que todos los profesores deban apadrinar a un chico o a una chica y desvivirse por ellos, estoy hablando de un trato respetuoso, cálido, comprensivo y que haga que los enanos entiendan que estamos con ellos para ayudarlos a avanzar, a romper tradiciones, a descubrir sus potencialidades, a sacarlos del maldito círculo vicioso que esta sociedad alimenta.

Como pueden ver, sigo siendo una docente indecente por primera vez criticada directamente por una compañera de trabajo que considera que mis prácticas pedagógicas influencian de manera negativa en la forma en la que el resto de los estudiantes se relacionan con el profesorado, como si yo quisiera ponerlos en contra de ellos o como si quisiera invalidar su trabajo… Por favor!

Y la guinda de la torta fue su frase: “Yo sé por todo lo que tú pasaste cuando chica y entiendo el por qué quieres tanto proteger a estos niños, pero yo no soy así, yo vengo, hago mi pega y chao. No siento que me corresponda hacerme cargo de los dramas emocionales de ellos ni lo voy a hacer”

Para reflexionar, no?

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