¿Cómo no ser una docente indecente?

Durante mis 14 años de experiencia pedagógica – entre reemplazos y contratos – he ido puliendo mi forma de ejercer mi bella profesión: ser docente.
Primero, comencé siendo “profe”: la profe joven que hace reemplazos esporádicos, que interviene en la vida de los estudiantes por no más de un par de semanas que, dependiendo de los consejos de sus colegas es “pesada” o “simpática” con sus niños, que vive el trauma de la “profecía autocumplida”, que tiene ganas pero que no tiene experiencia, que tiene conocimientos, mas no muchas herramientas. Que la confunden con una estudiante más -tanto los funcionarios como los estudiantes- que se pierde en la relación “profesor preocupado”/”profesor amigo”. Que no tiene la suficiente inteligencia emocional para manejar los conflictos de cada individuo que se cruza en su camino, en su vida, que entra en su corazón y que le quita el sueño: “Profe, no dormí bien porque llegaron visitas a mi casa y tuve que dormir en el sillón, dormí pésimo y, ahora, por más que intente ponerle atención, tengo sueño. ¿Me puedo ir a mojar la cara?”. “Profe, yo siempre he sido mal@ para la matemática, no se estrese conmigo, si total igual no voy a aprender”. “Profesora, no se preocupe si Juanito se saca malas notas, él hace lo que puede, su mamá y yo siempre fuimos negados para su asignatura”. “Mami, estoy embarazada (octavo básico). “Profe, profe, profe…”

Con el tiempo me di cuenta de muchas cosas que nadie me enseñó, cosas que se aprenden haciendo: Cómo lidiar con las dificultades ajenas a tu asignatura, cómo traspasar las barreras socio-económicas, culturales, familiares… Recuerdo a una madre que en una entrevista de apoderados me dijo: “¿y qué quiere que haga? Yo vengo saliendo hace un mes de la cárcel y la “Juanita” siempre ha vivido con su abuela. Yo no la conozco, no le puedo estar exigiendo nada porque si a su abuela no le hace caso, a mi, menos”.

Nunca me gustó la palabra “profe” y en mis primeros años les exigía a mis estudiantes que me dijeran: “profesora”. La palabra “señorita” no me gustaba pero “profe”, esa me causaba urticaria… Hoy, 14 años después, los chicos me llaman: Karla, miss, profe, profesora, tía, señorita, seño, incluso en alguna ocasión los más enanos se confunden y me dicen “mamá”.

Mi último trabajo duradero fue en un establecimiento educativo que la comunidad conocía como “espacio educativo”, un lugar donde las palabras “y no sólo”, “me hace ruido” “espacio educativo” “modelos mentales” “interdisciplina”, “metodología globalizada”, “evaluación diferenciada” “enseñanza a través del afecto” “coaching”, entre otras, eran el pan de cada día. Aprendí mucho, mucho… en verdad aprendí mucho. Tuve un Jefe de UTP que se merecía cada elogio que pudiera otorgarle, un grupo de compañeros de trabajo -incluidos administrativos, docentes, equipo de gestión, auxiliares, ayudantes, las tías del casino, encargados de la sala de computación – todos o, su inmensa mayoría, valían su peso en diamantes, obtuvimos éxitos en el SIMCE en el CMAT, éramos ñoños y nos gustaba. Me hice de grandes y muy buenas amistades que aun conservo y que pretendo cultivar para toda la vida.

En ese “espacio educativo” podías ser el profesor que quisieras, ser un “docente decente” pero, lamentablemente las libertades traen consigo muchas responsabilidades que, aun a mis 33 años en ese momento, no supe manejar de la manera adecuada. Mis estudiantes desde quinto básico a segundo medio eran todos TODOS maravillosos, el curso de mi tutoría era fabuloso, aun lo son, mis apoderados personas valiosísimas… pero me despidieron o, como le llaman hoy “me dejaron en libertad de no-se-que-cosa” libre? para qué?. Las razones que me dieron no fueron razones… El director partió diciéndome:”no puedo decirte que eres mala profesional, que no eres comprometida, que no te preocupas por tus niños, que no los conoces a todos y cada uno de ellos, que no cumples con tus funciones” y yo pensaba… “y entonces qué es lo que SI me puede decir?” El problema era que yo era una docente indecente; no por usar un aro en la lengua o por tener tatuajes, ni siquiera por usar pantalones de jeans o ir con zapatillas. El problema era que yo tenía “problemas”, era “inestable”, tenía “pena” y eso podía afectar a mis estudiantes…

Y, entonces estuve todo el primer semestre de este año sin trabajar, no quería dañar a ningún niño, no quería ser la responsable de que ellos pudieran sufrir porque: “se notaba que la profe tenía pena”. Pero… y qué pasa con el profe que tiene rabia? con el que maltrata a sus estudiantes? con el que los ignora? el que sólo va a “hacer su pega”?

Me costó 7 meses entender que mi indecencia era parte de la vida, que las emociones nos suceden y tenemos que aprender a lidiar con ellas, que hablar con tus niños sobre la vida (resguardando sus capacidades para comprender ciertas situaciones) no estaba mal, no era indecente… era sano, les enseñabas que la vida no siempre es fácil, ni para ellos, ni para nosotros “los profes que no comen, no duermen no tienen familia, ni penas de amor, que no van al baño ni tienen problemas, los que no beben ni fuman, esos seres semidioses bajados directamente del Olimpo para hacer acto presente ante estos cerebritos humanos en desarrollo y llenarlos de conocimientos y cosas por el estilo.”

Busqué trabajo y claro, con mi currículum encontré más de una oferta, pero seguía triste, sentía que había dejado a “mis pollos” abandonados y ellos se sentían igual. Eso, gracias a la tecnología y mi facilidad para viajar a visitarlos (porque me cambié de ciudad), es algo que hemos podido manejar de manera que seguimos en contacto, al igual que con muchos de mis ex alumnos de otros establecimientos.

Todavía tengo pena, aun soy una docente indecente, todavía sigo teniendo buenos y malos días pero, tengo más herramientas para lidiar con eso. Estoy en un nuevo Colegio, con nuevos estudiantes que son diametralmente distintos de mis ex enanos… acá “no se creen el cuento” sienten que son tontos, flojos, que no sirven… UFFF!!! Mi pega acá es distinta a la anterior, mi meta es lograr que ellos se den cuenta que pueden ser todo lo que quieran llegar a ser, va a costarme, no me importa, elegí ser docente porque me gusta. Las lucas? sirven, hoy son pocas comparadas con las del año pasado, pero tampoco me importa, hago clases en el Propedéutico de mi universidad y soy ayudante académica… tengo miles de títulos que creí que una docente-indecente no podría llegar a tener jamás.

Saben qué es lo más extraño? es que acá soy una docente-decente porque me visto como se debe, hago mi pega, me salgo un poco de prototipo porque sigo haciendo mis clases a mi manera, con mis propias tácticas motivacionales y siento que sigo obteniendo resultados como antes… hasta que un día uno de mis nuevos jefes me volvió a poner el título de “indecente”; de nuevo hago la pega bien, los chicos conmigo funcionan fabuloso, están aprendiendo y se ven motivados, pero… tengo un aro en la lengua y “usted sabe, profesora, que los profesores deben dar el ejemplo”. Qué ejemplo? no usar un piercing? será esto más indecente que burlarse de los estudiantes en el casino de profesores, decirle a otros docentes que en este colegio los alumnos son flojos o, quizás, en alguna reunión de apoderados decirle abiertamente a los padres de estos enanos que es seguro que ninguno de ellos llegue a la universidad?

No lo sé… sigo caminando entre la decencia y la indecencia… sigo queriendo ser docente, sigo creyendo que se puede, pero soy un ser humano y hay días en que no quiero dar la pelea… por lo pronto, voy a seguir peleando contra mis propias ganas de desistir… mientras pueda volver a ponerme de pie, lo haré y, si no puedo, sé que hay un buen grupo de manos que estarán ahí dispuestas a sacarme de las arenas movedizas de un sistema que aun no me convence ni mucho menos me convierte.

De corazón a mi familia, mis amigos pero, sobre todo, a mis estudiantes.

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13 comentarios en “¿Cómo no ser una docente indecente?

  1. Vivaaaa puedo comentar 😀
    No mas repetir lo que coloque en Facebook, me encanta poder admirar tanto a una profesora que nunca me hizo clases formales pero si que me enseño mucho, claramente cualquiera en su posición (y mi futura posición) sienten las mismas cosas, un abrazo grande de una futura colega!

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  2. Nicole Sánchez Andrade6 de agosto de 2014, 12:30
    Profesora, espero se encuentre bien y todo vaya de maravilla, si no, a tirar para arriba que es lo que se debe hacer c: Estaba vagando por mi inicio de face y me encontré con su publicación del blog y me tomé el tiempo para leerlo. Uuuf! Ni se imagina cuanta cosa paso por mi cabeza jajaja Siempre creí que el profesor estaba ahí para enseñar lo que sabía academicamente y el alumno debía por obligación prestar atención. Que la relación alumno-profesor era solo eso y al final de año cada uno seguía su camino. Hoy en día, a 4 años de haberla conocido siento que me equivoque. Tengo claro que todos los profesores son distintos y por lo tanto, los alumnos también. Pero personalmente siento un gran cariño hacía usted, no solo me enseño matemática (desde ahí nació mi amor hacía ella jajaj), si no que también me enseño sobre la vida. Aún recuerdo todos esos momentos en los que hablaba y trataba de hacerme entender que la vida es difícil pero no por eso había que hecharse a morir. De todas formas ese año empecé a caer en una depresión de la que recién estoy logrando salir, pero puedo decirle que estoy mucho mejor. Es demasiado gratificante saber que ante cualquier duda todavía puedo buscarla y reconozco que me gustaría poder volver a verla. Sin duda es una maravillosa persona y una excelente profesora y lamento esos colegios que la han perdido por creer que un profesor debe lucir bien sin aros ni tatuajes (algo que siempre he considerado estúpido ><). Sé que puede contra cualquier tormenta, que puede demostrarle a un niño que no es alguien flojo o tonto como se lo han dicho siempre, que puede ser la motivación de un estudiante para que consiga lograr sus metas. Definitivamente creo que todos los que hemos sido sus alumnos somos afortunados c: Ánimo con todo lo que se venga por delante, aunque sean unos enanos difíciles va a poder con ellos.
    Aaams creo que escribí un poquito harto jajaja Cuídese y besitos<3 c:

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  3. Romeo Santos6 de agosto de 2014, 13:12
    tia es la mejor profe que yo he tenido, yo tmb dejaba las matematicas porque sentia que no era util para la materia, pero cuando llego usted, empece a rendir y eso era con piercings, tatuajes y jeans, tambien me ayudo cuando he tenido problemas en la casa, con mis compañeros, etc. Yo de vdd la quiero demasiado, dudo que algun dia vuelva a tener una profe como usted, eso igual me da lata, pero hay que acostumbrarse no mas jaja:(, por mas dias grises que tenga nuuuunca deje de hacer lo que hace porque como me ayudo a mi y a muchos mas en el colegio, puede ayudar a mas niños y de vdd que lo que hace es fundamental, sin la base que me dio no me sacaria 4 o 5 ahora, si no 2 y 3, cuidese mucho le deseo lo mejooor alla en su nuevo trabajo, siempre con paciencia y fe jaja<3<3

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  4. Claudia Nova6 de agosto de 2014, 13:51
    Querida y recordada profe rulitos, a medida que leia pensaba en mi hermana tambien profe que cada año lucha entre ser docente decente o indecente, que ama lo que hace, que le pone ganas, pero que el año pasado fue despedida por exhibir el video Nostalgia de la Luz en el contexto de sus clases de historia.
    Pensaba en mis hijos, y en que todas las profes que marcaron su educación desde diferentes aspectos, fueron despedidas de un Colegio que su bandera de lucha es la diversidad, respeto, formación de individuos integrales, etc, etc y pensaba en ti, en tus ganas y energia para enseñar, en todos los sábados que estuviste con tus pollos en actividades en que el colegio ni el pendón enviaba, en las copas ganadas que al colegio no le importaban… Pero si les importa que seas humana, que tengas penas como cualquier persona, que tus alumnos sepan que eres humana, cercana.
    Eres una linda persona y excelente profesora. VIVAN LOS DOCENTES INDECENTES

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  5. Claudio Verdugo Ortiz Orgulloso de ser tu familia, ni te conosco prima, jamas te he visto, pero con lo que acabo de leer creo que estoy mas cerca tuyo, tenemos mucho en comun y cada dia te quiero mas, espero verte y conocerte en persona algun dia y poder darte muchos besos y abrazos con el mismo amor que se los doy al resto de mis primos.
    La cabeza en alto siempre y recuerda leer la parabola de la luciernaga y la culebra… sigue brillando y encandilando siempre ♡♡♡♡ te quiero mucho…

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  6. Erika Avila no se por que no puedo comentar desde este aparatito llamado smartphone, me encanta poder decir que aprendi-y aprendo- de ti sin si quiera habernos topado en la sala de clases como profesora/alumna, es un gran regalo que compartas lo que piensas, quiero leer mas! besitos de parte mis, de mi enano y en general de la familia Avila

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  7. Rodrigo Latorre Echeverría Querer la vanguardia y esperar lo políticamente correcto, es una gran contradicción… Ud corrió los riesgos y hoy se para mejor en la vida, eso es lo que cuenta compañera!!! Siga siendo siempre una persona autentica. Un abrazo y un beso

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  8. por partes.

    en los años de universidad pasamos por calculo, análisis, álgebra, psicología, curriculum, topología, programación, ciencias ocultas, y varios ramos no académicos que de alguna forma nos convirtieron en docentes.

    llego el momento de comenzar a dar clases ¿ y que hicimos? simplemente comenzamos a tratar de dar las clases como a nosotros enseñaron antes de entrar a la universidad.

    entonces ¿ que aprendimos ?

    aprendimos un sin número de cosas que con los años logramos madurar, en contexto académico. Pero la docencia no se enseña. La docencia va de la mano con la sangre que corre bajo la piel, y quien no la tiene jamas podrá disfrutar de su real potencial.

    Tal como tu pase por varios nombres que partían en profesor y terminaban en saludos a mi señora madre, por pícaros estudiantes que expresaban una cierta molestia al ser reprobados. Tal como tu no me preocupo de solo pasar contenidos académicos. mi trabajo es mostrar una puerta semi cerrada y despertar la curiosidad de saber que hay tras ella.

    Un docente decente debe, por esencia , entregar los contenidos según los procesos adecuados a un modelo curricular. Un profesor indecente solo pasa materia. Un maestro da forma.

    hoy por hoy sigo en la batalla, donde mis estudiantes no quieren aprender, no quieren intentar. Una batalla donde la pizarra, el control, la prueba, la exposición y las preguntas en el aire son un enemigo peligroso que convierte a los “clientes” es posibles abandonos del proceso financiero. Hoy sigo en una batalla que implica lograr despertar la curiosidad de quien no siente interés en aprender.

    ¿ y por que ?

    Por que me importan. Por que no trabajo por un sueldo, por que no trabajo para cumplir con las metas de simce, psu o egreso en una institución. Lo hago por que se, a ciencia cierta, que basta con que lo intenten una vez. Y eso es suficiente para que aprendan lo importante que se levantarse ante un fracaso.

    ¿ tus estudiantes son billeteros con uniforme? ¿ subvenciones ? ¿ capitales que deben decir presente y ser aprobados para que el sistema les diga que saben ?

    ambos sabemos que un estudiantes es, por esencia, una persona en desarrollo que quiere descubrir su lugar en la sociedad, y nuestro trabajo es estar molestando, encausando, preguntando.

    Un real docente no es quien mas respuestas da. Un real docente es quien mas preguntas hace para que el estudiante pueda aprender a ordenar sus ideas y con ello contestar.

    nos odian, nos aman; y eso no importa.

    avanzan. Y eso es lo único que nos hace sentir cada una de las gotas de docencia que corre bajo nuestra piel.

    El dia que dejes de dar clases una parte de ti morirá, y los dos sabemos que mientras alguien este dispuesto a rendirse te pararas a su lado para recrearle que puede levantarse, lavarse la cara, dar un paso y volver a caminar…..

    una brazo
    .

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  9. Pingback: No sea docente si… | Docentedecentedocenteindecente

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